
Un día se jugó el clásico. Después de cuatro intentos fallidos, se realizó el derby del sur entre San Martín de Burzaco y Claypole en cancha de Brown de Adrogué.
Los tantos los marcaron Cesar Rodríguez (23’), Gustavo Herrera (78’), Sebastián Ortega -la figura del duelo- (81’) y Gastón Aranda (88’) para Sanma. A los 15’ Ramón Luguercho le había dado la ventaja transitoria al Tambero.
Ninguno de los dos quiso regalar nada, se abusó del pelotazo y el juego brilló por su ausencia.
Al cuarto de hora llegó el 1-0: un tiro libre desde la izquierda de Ariel Guevara, la pelota le cayó dentro del área a Ledesma que quedó de espaldas al arco, metió el pase atrás para Luguercho que, pese a que su fuerte no es la definición, con mucha sutileza puso el balón contra el primer palo del arco defendido por Cristian Guatalegname. Hasta el tambero era mas que su rival.
La alegría le duró poco a los conducidos por Sergio Micielli, que debutaba como DT en el clásico, porque ocho minutos más tarde llegó la igualdad para San Martín en la cabeza de César Rodríguez. El ex Atlas –también participaba de su primer derby- conectó un centro desde la derecha y mandó un frentazo imposible de contener para el uno Eduardo González.
En el complemento fue totalmente diferente la historia porque los dos sabían que ya no se podía especular con el error del otro y salieron con todo en busca de los tres puntos. Fue mucho más dinámico el trámite de juego, hubo mayor cantidad de situaciones y la primera fue a favor de San Martín con un tiro libre de Herrera que pasó a centímetros del palo derecho del arquero.
En ese momento, hizo un click el partido y en tres minutos San Martín lo definió: a los 33’ un centro pasado de Villalba para Herrera que, de bolea, mandó la pelota al segundo palo.
Tres minutos más tarde llegó el 3-1 en los pies de un referente de Burzaco como lo es Sebastián Ortega, tras una excelente jugada de Ledesma que dejó al arquero en el camino y metió el pase al medio del área. La historia ya estaba escrita, San Martín había sacado dos goles de ventaja.
Pero, quedaba tiempo para algo más: Pelotazo largo de Arrúa, la bajó Ortega, encaró, dejó dos tipos en el camino y, nada egoísta, asistió a Aranda, que había ingresado unos minutos antes y concretó el 4-1.
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